martes 15 de noviembre de 2011

Crónica de un día largo

En realidad no fue un día largo. Duro 24 horas como todos… pero yo lo empecé en mi laboratorio de Química analítica a las 7 de la mañana. En lunes.

Resulta que para esa materia tenemos que hacer un proyecto final, el de mi equipo (una amiga y yo) es analizar los componentes de una muestra de lixiviado de basura. El laboratorio es todos los lunes y dura 4 horas.

Esta semana mi compañera se enfermo y no fue. Por azares del destino este laboratorio duró 6 horas… imagínense estar de 7 de la mañana a 1 de la tarde en un laboratorio y que al final no sirva de nada porque alguien por erro r tira tus muestras y no las puedes medir. Me gustaría decir que esa fue la parte mala de mi día, pero no lo fue.

Para el experimento tenemos que usar ácido nítrico que si te cae en la piel (además de quemarte) te tiñe de amarillo por cierta reacción química… Me cayó en la mano. No se preocupen, a esa concentración no te quema, pero si te tiñe. Y resulta que si tienes un anillo de plata, produce otra reacción que te tiñe la piel de café oscuro… Mejor les enseño lo que paso:


La parte mala es que no se quita tan rápido… me dijeron que mínimo 3 semanas… Pero parece un lunar bonito ¿o no?

Después de eso llegue a mi casa, y decidí meterme a bañar. Nunca meto mi celular al baño pero ese día lo hice y se me cayó a la taza del baño (a la gente que le conté esto antes les dije que al lavabo para que no les diera asco). Por suerte estaba limpia, digo, relativamente limpia, no sé qué tan inocua sea una taza del baño normalmente… pero quiero pretender que lo suficiente para que no me preocupe por tener ese aparato tan cerca de mi cara. No se preocupen: si funcionó después de eso.

En la noche fui a clases, mi amiga del laboratorio me llevó una rebanada de pastel como agradecimiento a mis 6 horas de inútiles esfuerzos en laboratorio. En cuanto llegue a mi casa se me cayó… aún así me lo comí, pero no puedo asegurar que lo haya hecho con confianza.

Y para finalizar el día, cuando estaba en la entrada de mi casa, mi mochila, relativamente nueva, se rompió y quedo inservible. Ok, esto fue mi culpa, yo compre una mochila hecha en China.

Y aún así no estaba de malas. Estuve muy contenta todo el día y al final me reí mucho.

Es por esta razón, que el día de hoy, que todo me ha salido bien, me intriga saber por qué estoy de mal humor…. Me siento frustrada y cansada… y la mancha de acido en mi mano ya no me parece graciosa.

Por eso acabo de hacer una elección: prefiero que las cosas me salgan mal y estar de buen humor, a que todo esté bien y estar amargada como hoy…

Pero no, más bien prefiero que todo esté bien y yo este de buen humor, así que he regresado a mi blog: a mi terapia que es escribir, y que he abandonado por flojera y por ver How I met your mother. Pero no más. He regresado y no prometo nada, porque ya sé que no lo voy a cumplir.


lunes 28 de febrero de 2011

Lo voy a intentar de nuevo

He tenido unas semanas increíblemente atareadas. En serio, la escuela nunca había estado así de pesada, no tengo tiempo ni para mis rituales de belleza, así que mi propósito de año nuevo peligra... pero no quiero rendirme tan fácil y ya que mi otro propósito era ser puntual y ya lo he roto demasiadas veces, este debe de ser cumplido.
Esto vale como un comodín, en marzo escribiré tres entradas y en unos momentos subiré un escrito como Dios manda.

martes 25 de enero de 2011

Mi intención al hacer este blog era crear un diario en línea acerca de las cosas que me pasan y que creía que valía la pena compartir. Normalmente lo hago porque me parecen anécdotas simpáticas o remarcables en algún sentido, pero nunca fue mi propósito que este espacio fuera un lugar donde yo acudiera a poner mis sentimientos o emociones. Pero de hecho da lo mismo, siempre que escribo mi estado anímico se ve reflejado en el post correspondiente.

Una de las razones por las que dejé de escribir fue porque estaba pasando por una etapa de transición en la que a menudo me sentía miserable y yo no quería hacer que este blog fuera algo deprimente. Afortunadamente otra vez estoy contenta la mayor parte del tiempo.

Decidí volver a escribir porque me encanta la idea de que lo que yo tengo que decir le parece importante a alguien. Un poco de egocentrismo esta bien a veces. Y bien, ya estoy de vuelta. No se que será lo siguiente que escriba, pero se que necesitaba escribir esto para retomar mi costumbre de bloguear. Ya estoy de vuelta. ¡Albricias!

martes 4 de enero de 2011

2011

Propósitos de año nuevo:

  • Ser puntual

  • Escribir mínimo dos entradas al mes en este blog.

Me comprometo.

:)

miércoles 27 de octubre de 2010

Temaca

Por Alejandra Sánchez Ayala

Entre los rincones de las calles empedradas se esconde una historia milenaria. Los caminos marcados por la tradición parecen ser eternos y casi se podría creer que el tiempo no ha pasado por aquí. Filas de casas blancas con sus marcos de cantera y paredes de adobe se pierden en el horizonte. Sin embargo, hay silencio, mucho silencio. Y el silencio predice la ruina: Temacapulín va a morir inundado.

Ubicado entre cuatro cerros, rodeado de aguas termales e increíbles paisajes, se encuentra Temaca, un pueblito mágico de esos que parecen ser solamente un recuerdo del México antiguo, el México lleno de misterio y de tradición.
Y aún así con toda la magia y la belleza que lo rodea, Temaca se ve acechada por la idea del progreso. Un progreso que no fue ni pedido ni aceptado… fue impuesto bajo el estandarte de la modernidad: lo que es bueno, lo que debe de ser.
Y es que desde hace cinco años, cada día que pasa las historias de los habitantes de este pueblo milenario parecen desvanecerse: les quitan sus casas, su templo, sus calles… su pasado.
Aquel rincón del primero beso, la cancha donde ganaron hace años, la tiendita que fue refugio en horas de ocio, el templo donde se veneran los milagros, la tumba de los abuelos…. cada rincón con su propia historia, cada recuerdo, cada momento, todo, absolutamente todo va a ser sepultado bajo una tumba de agua.
Los gritos se escuchan: “No vendemos, no nos movemos” pero las voces se apagan con el estruendo del progreso: “Es una obra moderna, la necesitamos, los reubicamos… ¡les pagamos!”
Dinero. Dinero que compra el adobe, las tejas y el templo. Dinero que paga las casas. “Les pagamos” y suena como un insulto.
¿Cuánto me pagas por MI casa? No por las tejas, el techo y las paredes, sino por mi hogar. ¿Cuánto me pagas por mis recuerdos, por mi historia, por mi pasado y por mi futuro?, ¿puedes siquiera ponerle precio a esas cosas? “Te pagamos más dinero” respondes, y me doy cuenta que no entiendes.
Aguas termales, cascadas, cerros llenos de vida. Naturaleza que respetamos y que nos hace sentir insignificantes, quieres enterrarlo todo, para darle agua a personas que ni siquiera se imaginan el alto precio que nosotros tendremos que pagar. Nos pides que abandonemos nuestra historia, nuestra vida, ¡hasta nuestros muertos!...
Y lo más indignante es que las decisiones que cambian estas vidas, se toman desde un cómodo escritorio, se ordena transformar existencias como si no significara nada. Como si la historia, nuestra historia, fuera poca cosa, como si nuestras casas, solo fueran casas, como si nuestro templo fueran solo tabiques, como si nuestros derechos no valieran nada.
Temaca no pide dinero, ni progreso, ni publicidad. Temaca pide: “Déjennos en paz”, pero ya da lo mismo que se calle. Estas personas no escuchan otro lenguaje, mas que el del dinero. Dinero que ahora compra el agua, pero después se arrepentirá.


miércoles 17 de febrero de 2010

La cocina y yo

Mi relación con el arte de la cocina no ha sido ni larga ni fructífera. Creo que simplemente es porque no he tenido la necesidad.

Si, ciertamente llevo un año y medio viviendo en otra ciudad. El primer año viví con una señora que me cocinaba, no tan bien como mi mamá pero no tan mal como yo, así que estaba bien.

Y ahora ya llevo dos semestres viviendo en otros lugares, el primero fue ¡horrible!, creo que nunca escribí de ese lugar aquí porque lo quiero borrar de mi memoria, para siempre.


Y el segundo, y mi vivienda actual: bastante bien, aunque claro, con lo mal que la pase en la otra casa, vivir abajo del puente en el periférico me parecería bien. Hasta alcanzaría la señal de Internet del ITESO, quizás tendría Internet siempre, y casi apuesto a que estaría mas limpio…Hm… Si, creo que es fácil vencer esa maldita casa.

Pero me desvíe del tema. El primer semestre que me “cocine” sola, y lo pongo entre comillas porque calentar no cuenta como cocinar, estuvo decente. Pero ahora las quesadillas (esas si me las hago yo), la cecina, huevos, pasta, atunes y frijoles ya no me satisfacen del todo… Así que decidí que era tiempo para aprender a cocinar. Desde cero. Desde investigar recetar e ir al súper a comprar todo. A mis tiernos 19 años…


Ahora ustedes se preguntaran: “¿Por qué no aprendió a cocinar antes?, quizás su mamá tampoco cocina, así que tiene excusa. Pobre, es solo una victima”

Respuesta: Están en un ERROR, bueno si soy parcialmente la victima de la situación, gracias por notarlo, por eso me agradan. Pero verán, mi madre tiene un negocio de comida, un BUEN negocio de comida, siempre que alguien come algo que ella prepara, se deshace en cumplidos hacia ella. Y no solo eso, mi mamá de hecho ESTUDIA gastronomía por las tardes. Así es, en unos meses será una chef y su única hija no sabe cocinar… la oveja negra de la familia.


“Pero espera…”, dirán ustedes. “…no es tu culpa, no había necesidad de que cocinaras, solo seria motivo para comparaciones”

Respuesta: Están en lo correcto, gracias por notarlo. Además mi excusa, una de ellas, para no ser buena en la cocina era:”Hey estoy estudiando una Ingeniería, eso no es fácil, no debo saber cocinar también, ¡no tengo que ser buena en todo!”… Pero como no soy tan buena en la Ingeniería quizás si debería considerar tomar un cursillo de cocina.


Así que un día me levante inspirada y fui al súper a comprar lo necesario para una receta de comida decente: pollo empanizado y puré de papas.


Se lo comente a mi novio, cuya primera y única reacción fue preguntarme: “¿Y por qué no vas a comer a KFC?. Gracias por la confianza, amor.


Un breve resumen de lo que hice.

“Debo hervir las papas, con dos grandes bastara…”, las pele y las puse en agua hirviendo, quizás debí recordar partirlas para que todo fuera mas rápido…

Había comprado unos muslos de pollo, limpiarlos y quitarles el hueso estuvieron a punto de orillarme a desistir. No tenía un cuchillo decente y estaba gastando tanta agua que mi vena ecológica me lastimaba en el pecho.


Los puse a cocer y todo parecía ir bien. Debo recalcar que la estufa del departamento donde vivo tiene una flama muy pequeña por lo que tapamos la comida para que se cocine mas rápido, así que mientras se cocinaban las papas y el pollo me fui a mi computadora a enviar unos mails.


De pronto se escucho un golpe.

“Oh, Oh…” fui a la cocina y vi que la tapa de olla con las papas temblaba demasiado. “Ah si, si, debe ser porque al aumentar tanto la temperatura dentro de la olla hubo un aumento de presión” No es broma. De verdad pensé eso, y me le quede viendo a la olla sin hacer nada mientras recordaba mis clases de química de primer semestre… Hasta que el agua comenzó a salir por las orillas. Quite la tapa y el agua disminuyo… mis papas no estaban aún listas, cuando decidí que quizás… solo quizás, seria buena idea partirlas en pedazos pequeños para que fuera mas rápido. Lo hice, y en un instante estuvieron listas, las hice puré, les agregue la sal, la pimienta y la leche y mi primer plato estuvo listo en menos de veinte minutos. “Esto de cocinar no es tan difícil”


El pollo también se veía bien, el siguiente problema me lo encontré con el aceite caliente… no debería ser un problema, ya que yo ayudaba a cocinar carnes de hamburguesa en el negocio familiar y ahí si que aprendes a cuidarte del aceite hirviendo…. Pero sin darme tiempo para recordar todo esto, una gota salto hacia mi brazo para manifestarme que ya estaba listo….

Luego de una muestra del florido lenguaje que no debería salir nunca de los labios de una señorita me pregunte si no habría sido mejor ir a KFC…


Resultados:

Me comí mi puré primero y veinte minutos despues, hasta que estuvo listo, mi pollo. Todo sabia muy bien, y no se si fuera porque me lo comía consciente de lo que me había costado, o si de hecho tengo el gen de la buena cocina en mi. Al día siguiente me cocine un bistec y una pasta… y al tercer día, regrese al atún porque tenia que leer una lectura de Economía Ambiental… “¡Ah! así que es por eso que los estudiantes no cocinan”

domingo 10 de enero de 2010

Duda existencial



¿Por qué?

Creo que pocas cosas han marcado mi vida como lo hizo Mafalda.
Bueno... realmente exagero, pero la serie de Quino si dejo una huella considerablemente profunda en mi.
Específicamente la historieta que encabeza este post. Durante mi ùltimo año de prepa, ese cuestionamiento me molesto y me hizo
desear ser otro tipo de animal.
En preparatoria te obligan a decidir, rápidamente y sin posibilidad de equivocarte, ¿que es lo que quieres ser por el resto de tu vida?
Me voy a saltar los puntos esenciales para escoger carrera que te dan los orientadores vocacionales -en los cuales por cierto, el ultimo y menos importante requerimiento es que sea algo que te guste- para llegar al punto al que quiero llegar.

Ser animales superiores nos da mas responsabilidades que beneficios.

Mmm... Creo que no estoy lo suficientemente inspirada como para escribir algo... ¡por eso el blog esta tan abandonado!.

Ok dejemos esto así: este solo es un post intermedio antes de algo bueno, lo prometo.

Estoy trabajando en unos relatos cortos, luego los publicare.
Para quienes me leen: gracias, y tenganme paciencia por favor.